10.27.2009

De las niñas que maté

Ahí en medio de la sala, puse ambas manos sobre su cuello, apreté
suavemente hasta que dejó de ser una simple caricia. Trató de gritar
pero no salió mas que un simple sollozo. Estando en la última fila y
siendo la última función, la poca gente que había ahí no nos prestó
mucha atención. Recordé la última vez que había hecho esto, cerré los
ojos y respiré profundamente, una sonrisa fue lo único que mostraba mi
rostro.

Le pregunté -¿puedo agarrarte una b00b?- su voz, todavía fresca en mi
memoría, me contestó - no mames, tus manos están bien pinchi frías.

Al día siguiente, como siempre, la extrañé.

1 comments:

tagskie dijo...

hi.. just dropping by here... have a nice day! http://kantahanan.blogspot.com/

Publicar un comentario en la entrada