5.19.2010

De los niños que no pude salvar

Me faltaba dinero para regresar, ya lo sabía, pero seguramente si buscaba en todos los cajones, podía encontrar cambio suficiente para el viaje de regreso. Empecé a buscar en la sala y encontré unas monedas, al lado de una nota que me recordó no estaba solo. Decidí apresurarme y salir de ahí antes de que él despertara. La última vez tuve que salir de prisa y brincar montaña abajo para no ser atrapado.


Caminando por la avenida principal, en un pequeño pueblo a las afueras de Amsterdand, traté de que nadie se alejara tanto, era noche y era mejor caminar juntos. Mientras bajábamos por la azotea de casa en casa, siendo yo el mayor, trataba de ayudar a cruzar a cada uno de los demás, especialmente los pequeños. Cuando por fin habíamos alcanzado a salir del pueblo y podíamos ver las luces de la ciudad, traté de recordar a qué había venido. Todo fue muy rápido y confuso, el castor caricatura en el espectacular advertía sobre lo que debíamos hacer en caso de un ataque nuclear. Al terminar de leer 'nuclear', supe que todos moriríamos. Cinco segundos después pude ver la nube a lo lejos, era hermoso y no pude apartar mi mirada.


Entonces recordé.

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